Promesa
¡Hola! Me invocaste nuevamente y nuevamente te repito que soy libre. Aquí estoy. Háblame. Me has tentado con tal pasión que te responderé. Invítame a jugar este juego. Prepárate para empezar la batalla, amigo. No hay reglas, ni escritas ni tácitas, no estamos en el mismo plano, soy superior, no concedo ventaja, suelo desconcertar y mi fortaleza es la sorpresa. ¡Estoy listo! Jamás fallo.
Primero, quiero que sepas que le concedo el justo valor a la arrogancia y seguridad que mantienes en pos de tu anhelo, pero busca más adentro, posees atributos mucho más poderosos: nobleza, autenticidad, fuerza, mezcla todo, todo se vale, menos traicionarte.
Te atrae demasiado Andrea. Lo sé. Convéncela y convénceme a mí para que en complicidad logremos que sea tuya.
Te provocó. Responde. Tal vez lo hizo inconscientemente pero ya no te puedes echar para atrás. No estás frente a una diosa, estás ante un ser vaginal bendecido desde su concepción, tan vulnerable y humano como tú.
Decidiste llevar la sonrisa de Andrea en tus labios, la tatuaste ahí para mantenerla siempre fresca. No te conformes. Por qué pretender ir tras un beso si se puede ir por más, por todo. Quizá sea menester endosar la cordura pero para qué la quieres, para qué conservarla, si siempre expulsa ese vaho que empaña la magia de la locura.
No eres más un extraño para ella, lo sabes, al bajar lentamente la cremallera de sus ojos y desnudarlos descubriste que estás dentro de su vida.
¿La deseas? Rompe barreras. Ve por ella; despacio, no la asustes, no te precipites. Tus palabras ahora son susurros en sus oídos, qué sé yo, qué sabe nadie el mensaje que están dando. Ya conoció tu sabor, fue cuando su rostro topo con el tuyo, cuando a tus labios le faltaron escasos segundos para hurtar el fruto prohibido. Ya calentaste sus manos, tarea fácil que te exige mayor osadía. Ya descansaron sus dudas sobre tu hombro. Ya su pierna apreso la tuya en señal de pertenencia. Ya cobijaste sus lamentos con el calor que emana tu cuerpo. Ya sus pasos encerrados en botas largas preguntan qué senda deben tomar para seguirte. Ahora sus muslos te esperaran pacientemente para ofrecerte la promesa del Edén.
Aún no pongo el punto final en tu historia. Viste a tu lienzo con letras, abundantes letras, si te equivocas, de tus heridas toma la tinta y con color escarlata tacha los errores y sigue escribiendo.
Promesaa
que lindas frases no cabe duda que vienen desde adentro, eres puro corazon chiquita, cuidate mucho y que dios te bendiga y siga llenando de palabras dulces y tiernas ese cerebrito que tu sola puedes digerir y transcribir.
cuidate mucho..
tu amigo